sábado, 27 de enero de 2018

Gobiernos de Joaquín Crespo



Gobiernos de Joaquín Crespo
Para suceder a Antonio Guzmán  Blanco en el bienio de 1884 a 1886 aparecen las candidaturas del doctor Juan Pablo Rojas Paúl y de los generales Venancio Pulgar y Joaquín Crespo.
El Consejo Federal, por recomendación del Ilustre Americano, elige por unanimidad a Crespo, cuya lealtad hacia Guzmán  Blanco había sido ampliamente comprobada durante los combates de la Revolución Reivindicadora, de 1878-1879.
Crespo asume la Presidencia de la República el 27 de abril de 1884, mientras Guzmán  Blanco sale investido con el cargo de embajador extraordinario y ministro plenipotenciario de Venezuela ante varios gobiernos europeos.
Los 24 meses de su gobierno se desenvuelven bajo las presiones de una fuerte crisis económica mundial que repercute sobre Venezuela, manifestándose  a través de un déficit presupuestario que paraliza el tren administrativo mientras disminuye la producción de café y se estanca el comercio. La situación de la agricultura empeora cuando, hacia fines de 1884, una plaga de langosta destruye gran parte de las cosechas, causando un alza en los precios de los productos de consumo básico,  hambre y desasosiego.
Para hacerle frente a estas dificultades, el gobierno resuelve reducir las Obras públicas en Bs. 3.000.000 y rebajar en un 25% los sueldos y las asignaciones, mientras se autoriza la libre importación de granos.
En el plano político, los intentos para hacer que Crespo reaccione contra la autoridad de Guzmán  Blanco fracasan ante la inquebrantable fidelidad del presidente hacia su mentor político.
La muerte de Antonio Leocadio Guzmán  (13.11.1884) y su traslado al Panteón Nacional son la ocasión de una importante ceremonia oficial de respaldo al régimen. Sin embargo, las intrigas políticas entre los incondicionales de Guzmán  Blanco y los partidarios de una renovada política de concordia terminan por provocar una crisis de Gabinete del cual quedan excluidos Francisco González  Guinán, Juan Pablo Rojas Paúl, Andrés Simón Ibarra y otros destacados miembros del grupo guzmancista que la guasa caraqueña había calificado con el sobrenombre de Adoración Perpetua.
El déficit fiscal del año 1885-1886 alcanza la cifra de Bs. 3.646.822 y es cubierto con una emisión de títulos de la deuda pública al 1%.
El 1 de junio de 1885 ocurre un pánico  en el mercado con respecto a los billetes en circulación emitidos por el Banco Comercial de Venezuela.
Atenúan un poco la crisis los trabajos que efectúan empresas extranjeras en los ferrocarriles y en el puerto de La Guaira. Ese mismo año, se inaugura el ferrocarril Valencia-Puerto Cabello, inversión garantizada por el 7% sobre el capital.
En el plano político, la oposición a Guzmán Blanco se manifiesta a través del movimiento
“Delpinista” con el cual los estudiantes buscan ridiculizar la figura del Ilustre Americano, glorificando la persona y la obra de Francisco Delpino y Lamas, un modesto sombrerero que creía ser poeta.
La Delpiniada culmina con un acto solemne en el teatro Caracas (14.3.1885) durante el cual Delpino es coronado en el escenario. La prensa a su vez, agudiza sus críticas al Gobierno con los periódicos La Conciencia Pública, El Eco Libre y otros, en cuyas columnas se expresa una nueva generación que aspira al cambio.
En julio de 1885, Venancio Pulgar se levanta en armas e invade a Venezuela por Carúpano. En su proclama, arremete contra Crespo a quien llama «instrumento de Guzmán».  La rebelión es sofocada con prontitud, pero causa una erogación extraordinaria de Bs. 2.700.000.
En enero de 1886, debido a los buenos oficios de Guzmán  Blanco en Europa, se restablecen las relaciones diplomáticas  con Francia, interrumpidas desde 1881.
En febrero del mismo año, se cierra temporalmente la Universidad Central de Venezuela, debido a los disturbios causados por el acto de protesta durante el cual los estudiantes habían incinerado varios ejemplares del folleto El Bien Público, cuyo autor, el curandero Telmo Romero, para entonces director del manicomio de Caracas, figuraba como el «Rasputín» de la familia Crespo.
El 27 de abril de 1886, el Consejo Federal reeligió a Guzmán  Blanco presidente de la República para el período constitucional 1886-1888. Como éste se mostraba reacio a regresar, se recogieron firmas en todo el país pidiendo su retorno, en un movimiento cuidadosamente organizado que recibió el nombre de La Aclamación..
A su llegada a La Guaira, en agosto de 1886, Guzmán  Blanco elogió públicamente a Crespo con los siguientes calificativos: “modelo de hombres digno” quien había “...recibido el Depósito de la Regeneración Nacional...”, y lo había conservado “...como un tesoro sagrado para entregarlo íntegro a su sucesor...”
El 15 de septiembre de 1886, Guzmán  Blanco recibía, por tercera vez, la Presidencia de la República de manos del encargado del Ejecutivo doctor Manuel Antonio Diez.

Segundo Gobierno de Joaquin Crespo
Triunfante la Revolución Legalista, Joaquín Crespo hace su entrada en Caracas el 6 de octubre de 1892 y se encarga al día siguiente del Poder Ejecutivo.
Una de las primeras medidas del nuevo Gobierno la constituye el decreto del 28 de octubre de 1892 mediante el cual se declaran embargados los bienes de 340 funcionarios del régimen del presidente Raimundo Andueza Palacio, disponiendo además,  que dichos funcionarios serían sometidos a un juicio de responsabilidad civil y administrativa. Esta medida causó gran alarma, pues afectaba a numerosos personajes importantes, tanto de la capital como de las provincias y sólo sirvió para agudizar la profunda crisis de la tesorería del Estado venezolano. La revolución, en efecto, se negaba a reconocer las deudas contraídas por la administración anduecista durante los combates que ocurrieron de marzo a octubre de 1892.
Para obviar inconvenientes, se firmó un contrato provisional mediante el cual el Banco de Venezuela, el agente del Tesoro Público, se volvía a hacer cargo de las recaudaciones de las aduanas del país contra un crédito al Gobierno de Bs. 2.500.000 al 1% mensual (14.11.1892). A mediados de diciembre, ya se va agotando el crédito.
El ministro de Hacienda, doctor y general Juan Pietri, quien ha sido uno de los principales consejeros políticos de Crespo durante la campaña revolucionaria, solicita entonces un nuevo adelanto sobre la cuenta corriente del Tesoro Público, bajo la promesa de firmar un contrato definitivo que reconozca las deudas anteriormente contraídas. La respuesta del banco es firme: no se otorgarán  más  créditos; además,  uno de los directores y de los principales accionistas del Banco de Venezuela, Manuel Antonio Matos, se encuentra incluido en la lista de ex funcionarios cuyos bienes han sido embargados.
El 5 de enero de 1893, el pago de una orden oficial es rechazado; la reacción gubernamental no se hace esperar; al día siguiente, por orden oficial, la aduana de La Guaira le niega sus recaudaciones a la agencia del banco. Es la ruptura abierta. Empiezan a circular rumores de que el ministro Pietri está  dispuesto a poner en liquidación al Banco de Venezuela y que ha iniciado negociaciones con un grupo financiero extranjero para formar un Banco Nacional Agrícola y Comercial. El 9 de enero de 1893 se desata el pánico;  las taquillas del Banco de Venezuela son asaltadas por el público quien acude a cambiar sus billetes por numerario; ante esta situación, los directivos del banco acuden a conferenciar con Pietri; la crisis se resuelve.
El Gobierno reconoce las deudas anteriores, por un monto de Bs. 2.546.384, pagaderos a partir de 6 meses en cuotas mensuales, con el 5% de las recaudaciones que hiciera el banco por cuenta del Gobierno. El banco, a su vez, se encarga de hacer las recaudaciones con el 1,5% de comisión y accede a otorgar un nuevo crédito de Bs. 2.500.000 al 8% anual.
 La situación se vuelve a estabilizar y el Banco de Venezuela será  uno de los pilares del régimen crespista. Como una concesión hacia el restablecimiento de la confianza, Crespo resuelve conceder una amnistía parcial que incluye a la mayoría de los ex funcionarios del gobierno de Andueza cuyos bienes les son restituidos (14.3.1893).
El año 1893 es, para Venezuela, un año de recesión relativa; el precio del kilo de café pasa de Bs. 1,65 en 1892 a Bs. 1,42, mientras el volumen del comercio exterior baja de Bs. 176.171.000 en 1892 a Bs. 141.500.000. La balanza comercial se mantiene positiva, pero esto se logra con una reducción en las importaciones, hecho que pasa desapercibido debido a peripecias del debate constituyente y a la campaña electoral.
.La fecha de las elecciones queda fijada para el 1 de diciembre de 1893 y el nuevo período constitucional de 4 años comenzaría el 28 de febrero de 1894.
La Constitución de 1893 mantiene la división territorial de la República en 9 grandes estados, pero las secciones que los integran pueden recobrar sus antiguas autonomías de estados. En vista de ello, el estado Bermúdez se disgrega en 2 (1898), el estado Miranda en 3 (1898) y el estado Los Andes en 2 (3.1.1899).
La Constitución, a su vez, confirmaba el ejercicio del voto directo y secreto, un retorno al principio democrático  de la Carta Magna de 1864. Una de las preocupaciones inmediatas de Crespo, mientras tanto, es la reforma y profesionalización del Ejército. A instancias de Ramón Guerra, crea el Gran Consejo Militar (30.1.1893), encomendándole  la tarea de estudiar las diferentes facetas de la tecnología militar, de recaudar información sobre las tácticas  de combate desarrolladas en Europa y elaborar un plan general de defensa nacional. Se renovaron los armamentos con la compra de nuevos fusiles, de un cañón Krupp y de un crucero que se bautizó con el nombre de General Crespo, mientras la formación profesional del Ejército incluiría cursos de instrucción militar y de alfabetización de los reclutas.
La campaña electoral de 1893 presenció una intensa actividad entre los diferentes grupos políticos del país. Antiguos guzmancistas, continuistas y liberales crespistas animan el debate, destacándose  la formación del Partido Nacional, auspiciado por Velutini y el periodista Simón Barceló, así como del Partido Republicano Liberal de tendencia conservadora.
Las elecciones, para sorpresa de muchos, transcurren sin incidentes; Crespo obtiene la mayoría de los votos y toma posesión como presidente constitucional de la República el 14 de marzo de 1894. Los efectos de la recesión de 1893 empiezan a hacerse visibles con el nuevo año; el Tesoro está  en crisis, el comercio paralizado, los artesanos sin trabajo.
Un largo verano ha quemado el pan de las cosechas. En Caracas, montañas de útiles caseros crecen en las casas de empeño, mientras que a las manos de los contratistas y trabajadores de las obras públicas van, a cambio de moneda, unos papeles que el ministro de Hacienda José Antonio Velutini bautiza con el nombre de «deuda flotante».
El panorama es sombrío y la inauguración de nuevas obras como el ferrocarril alemán  de Caracas a Valencia (2.2.1894) no alivia mucho la situación.
El 28 de abril de 1894, un terremoto azota las poblaciones del distrito Tovar del estado Mérida. Se empieza a denunciar con fuerza la creciente corrupción del régimen, la dilapidación de los fondos del Estado en contratos para obras públicas que parecen beneficiar exclusivamente al conde italiano Giuseppe Orsi de Mombello, verdadero ministro de Obras Públicas sin cartera, quien ha sido el arquitecto y constructor, entre otras edificaciones, del Palacio de Miraflores, la nueva residencia privada del presidente Crespo. Al mismo tiempo las intervenciones de Jacinta Parejo de Crespo en los asuntos de Estado provocan crisis políticas y resentimientos.
A comienzos de 1895, se cuentan más  de 3.000 cesantes en la sola Caracas (sobre un total de aproximadamente de 75.000 h) y un desfile (20.1.1895) pide protección para el gremio de los artesanos.
La oposición guzmancista vuelve a surgir, bajo el liderazgo de Manuel Antonio Matos, aconsejado desde París por su concuñado, el Ilustre Americano. Crespo decide adelantarse a los acontecimientos y le propone al mismo Matos formar un nuevo Gabinete de entendimiento nacional. Matos acepta (marzo 1895); el manifiesto-programa del nuevo Gabinete promete luchar contra el despilfarro y el peculado y ofrece introducir orden en el manejo de las finanzas. El Ministerio de Matos sólo llega a durar unos escasos 6 meses (marzo-octubre 1895); fue, desde su inicio, un intento para evitar una crisis política, buscando la «integración» efectiva del capital bancario nacional al aparato gubernamental crespista.
El fracaso de este intento, junto con la necesidad de hacerle frente a las obligaciones contraídas, tanto con las instituciones financieras venezolanas como con las empresas ferrocarrileras extranjeras (la garantía del 7% sobre su capital invertido) llevan a la administración del presidente Crespo a buscar nuevas vías de financiamiento.
Una de estas vías es el empréstito negociado en 1896 con el Disconto Gesellschaft de Berlín, por un monto de Bs. 50.000.000 (junio-noviembre 1896). Las condiciones del empréstito y la actuación del negociador comisionado por Venezuela, el joven abogado Claudio Bruzual Serra, desatan una tempestad política. Se acusa a éste de haber lesionado los intereses del país, rebajando a Venezuela al rango de «nación semi-soberana», mientras fuentes bien informadas aseguran que Crespo recibió Bs. 2.000.000 del total del empréstito.
El debate, sin embargo, pronto pierde vigencia. La crisis diplomática  con Gran Bretaña sobre el territorio de la Guayana Esequiba (1895-1896) ha llevado, mediante la intervención de Estados Unidos, al sometimiento del caso ante el Tribunal Arbitral de La Haya (comienzos 1897) y se cuestiona la forma en que el Gobierno venezolano ha tratado la situación.
El 22 de febrero de 1897, Crespo admite ante el país que Venezuela ha sido marginada de las negociaciones y hace constar su protesta al respecto; pero tampoco el debate sobre el despojo territorial logra animar la opinión: 1897 es el año crucial de las elecciones.
Joaquín Crespo había garantizado que los comicios para el período presidencial de 1898 hasta 1902 serían libres. De los 5 candidatos que se presentan, sólo uno parece destacarse como favorito: el general José Manuel Hernández,  el Mocho, respaldado por el recién fundado Partido Liberal Nacionalista. La evidente popularidad del Mocho Hernández,  su imagen de hombre honrado aunque sin programa de gobierno definido y sobre todo, su campaña que utiliza por primera vez en Venezuela los métodos electorales perfeccionados en Estados Unidos, pronto convencen a Crespo que su candidato oficial, el general Ignacio Andrade, tiene pocas posibilidades de imponerse en los comicios.
El día de la votación, el 1 de septiembre de 1897, el Gobierno manda ocupar las mesas por «...hombres del campo que llevaban el machete debajo de la cobija...»  Andrade es el vencedor proclamado como tal por el Congreso (28.2.1898), mientras el Mocho Hernández  se subleva contra la farsa electoral. Crespo, quien acaba de entregarle la presidencia a Andrade, sale personalmente a sofocar la rebelión, pero en el sitio de La Mata Carmelera (Edo. Cojedes), una bala lo hiere mortalmente (16.4.1898).
La muerte inesperada de Crespo se produce así poco después de finalizado su mandato presidencial, y cuando actuaba como «hombre fuerte» de su sucesor.
A pesar de las dificultades económicas y de la crisis que afecta el comercio exterior de Venezuela, la última década del siglo XIX presencia la afirmación gradual en el país de una burguesía mercantil, afirmación que se manifiesta a través de la creación de Cámaras  de comercio en Caracas, Maracaibo, Valencia y Puerto Cabello (1894), a través de la consolidación del aparato bancario nacional y del desarrollo de nuevas industrias manufactureras (tenerías, telares, etc.), las cuales, a su vez, revelan la necesidad de considerar los problemas de una incipiente clase obrera asalariada que reúne su primer Congreso en Caracas (28.10.1896).
Las reformas que instituye Crespo en el Ejército, complementadas con la creación del Instituto Militar de Artillería (1895), la reorganización de las Fuerzas Armadas (julio 1896) y la división del país en 5 circunscripciones militares (febrero 1898), representan el primer intento sistemático  de profesionalizar el cuerpo castrense.
En el plano político, las provisiones de la Constitución de 1893 restituyen, por lo menos teóricamente, unos métodos democráticos  de gobierno y Crespo, salvo un intento de rebelión, en noviembre de 1895, logra mantener un régimen de paz. En ese sentido, el fraude electoral de 1897 constituyó, para toda una generación que aspiraba a un cambio después de los 18 años de personalismo guzmancista, el final de una ilusión: la tolerancia de las libertades civiles y un régimen de paz y derecho habían fracasado ante la autoridad del gobernante, impidiendo el ejercicio real de esas libertades y del régimen de ellas derivado.    N.H.V.
Tomado de: Fundación Polar (1998) Diccionario de Historia de Venezuela (CDROM) Caracas
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