miércoles, 3 de octubre de 2018

Áreas culturales Venezolanas



Los Indígenas Venezolanos
Las tribus indígenas venezolanas pueden considerarse como formando parte del Área Cultural Amazónica.

De la región de la Amazonía se precipitaron sobre lo que es el actual territorio de Venezuela cuatro grandes oleadas humanas:
1. —La primera, de nivel muy bajo, representada por verdaderas hordas, de economía recolectora de tubérculos y viviendo de la pesca inferior. Estos grupos tendrían como características el uso de albergues, paravientos o chozas cupuliformes de ramas, falta de vestimenta y abandono de los cadáveres.
Para la llegada de los españoles habían desaparecido y hoy sólo quedan de ella vestigios arqueológicos.
Se extendió por las riberas de los ríos de la selva y de los llanos.
2. —La segunda gran oleada humana se componía de recolectores, cazadores y pescadores, especializados en moriche y en la construcción de palafitos, cuya principal área de distribución fue la costa septentrional, especialmente los alrededores del Lago de Maracaibo.
De este grupo sí quedaban representantes para el siglo XVI, época de la penetración española en Venezuela.
3. —La tercera oleada es de la gran familia Arawak, quienes se extendieron por todo el territorio nacional, especialmente en Las Antillas, y para el momento de la llegada de los españoles ocupaban extensas regiones en la zona occidental.
4. —La cuarta y última estuvo representada por la gran familia Caribe, los cuales ocupaban la costa oriental, la zona suroriental del país, la región suroeste del Lago de Maracaibo y la sierra de Perijá.
La región occidental estaba poblada por tribus que dieron origen a la cultura timoto-cuica y que se integraban en el área cultural Chibcha.
Las características culturales de las familias indígenas venezolanas variaban. Comparativamente y en sentido jerárquico los pueblos más arraigados y de más alta cultura fueron los habitantes de los Andes, altamente socializados y conservadores; en segundo lugar, los arawak, cuya cultura fue la más difundida; en tercer lugar, los inquietos y movedizos caribes; y finalmente los láguidos y fuéguidos, representantes de la gran segunda oleada amazónica.
La cultura de los Timoto-Cuica emparentan con la de la gran cultura chibcha de tipo físico indonesio o mongólico, los timoto-cuicas se cree que pertenecen a la quinta y sexta oleadas inmigratorias que vinieron a América.
Dentro de esta cultura estaban comprendidos los timotes, los cuicas, los mucuchíes, los escuques.
Los timoto-cuicas representaban la más alta cultura indígena venezolana. A ellos pertenecen las más artísticas huellas arqueológicas de los Andes merideños, trujillanos y larenses y algunos vestigios culturales de las regiones esteparias de los llanos. Tenían una agricultura superior. Cultivos intensivos y agricultura irrigada sobre andenes o cerros cortados en escalón como los de la altiplanicie peruana. Magníficos orífices así como admirables ceramistas.
Su concepción religiosa era avanzada. Adoraban a los dioses en templos construidos de piedras, que también utilizaban para la edificación civil. El dios invisible de las tribus andinas recibía el nombre de Ches. Como entre los chibchas, existían conventos de vírgenes dedicadas a adorar el Sol.
La vestimenta de los timoto-cuicas tenía notable parecido con la de los indios peruanos. Indumentaria de algodón: un paño en las caderas y una especie de manta que las mujeres fijaban sobre los hombros. Los hombres se cubrían con la clásica manta llamada ruana.
La gran familia Arawak, de las cuales formaban parte las tribus caquetías, guajiras, aruacas y muchas más, tenían una cultura de rasgos superior. Se le ha encontrado influencias de la cultura maya.
Se caracterizaban por su cultivo altamente desarrollado y por u cerámica. De esta última se han encontrado miles de ejemplos en el Lago de Valencia. Cultivan la mandioca en sus dos variedades, el maíz, el tabaco, la batata, el fíame, el frijol, el ají, el algodón. Conocían el arte de tejer y de hilar.
La verdadera unidad económica social era la macrofamilia. Sus construcciones seguían el sistema de palafitos en la costa septentrional. Las aldeas se consideraban entre sí.
La mayoría de estas tribus eran animistas. Adoraban también al sol y a la luna. Creían en la inmortalidad del alma. Los muertos eran objeto de gran veneración. Tenían dioses de la lluvia, del maíz, de las enfermedades. Se explicaban el origen del mundo a través de las leyendas.
Admitían la existencia de un Dios hacedor del bien, que se encontraba en el cielo junto con una gran señora que los creó a todos ellos y envía el agua a la tierra para que les críe todas las cosas.
El sacerdote recibía el nombre d piache. Se le educaba específicamente para esto y además de sus funciones hacía las de médico.
De la gran familia caribe formaban parte los, caracas, los Teques, los tomuzas, los arba
cos, los cumanagotos, los chaimas, y muchos más. Fue el último grupo poblador indígena que llegó a Venezuela. El sitio de donde venían ha sido muy discutido. Algunos han afirmado que venían de las costas de la Florida. Otros creen que vienen del Ecuador de donde salieron huyéndole a las erupciones volcánicas Hoy se ha comprobado que su asiento primitivo era la Comarca del Alto Xingú y del Tapajoz, en el Brasil.
Cultivaban el maíz y la yuca. También vivían de la caza. Pero eran fundamentalmente guerreros. Para el momento de la llegada de los españoles estaban extendidos hasta las Antillas y costas de la Florida.
En su organización social tenían particular importancia los ancianos. Practicaban la poligamia. Por preceptos religiosos el marido se acostaba cuando la mujer tenía un hijo. Esto es conocido con el nombre de couvade.
El adulterio era castigado con pena de muerte. Los adulteros eran muertos por todo el pueblo en la plaza pública.
Lo mismo que los arawak creían en la existencia de un Dios que hacía el bien y que era incapaz de hacer el mal. Adoraban al cielo, donde vivían un gran Señor y una gran Señora. El indígena que se portaba bien iba al lado de este gran Señor, pero el que se portaba mal iba al lado de un espíritu maligno. Para sus reuniones religiosas tocaban un instrumento sagrado: “el botuto”.
Los chaimas adoraban un dios que llamaban Juriquian. Los píritus le llamaban Iboriquiamo.
Acostumbraban quemar o desecar sus muertos. Como signo de gran respeto se enterraba al muerto en su propia casa, la que luego era abandonada.
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