lunes, 19 de enero de 2026

Los viajes de descubrimiento de Cristóbal Colón

Los viajes de descubrimiento de Cristóbal Colón
 Al parecer, Cristóbal Colón era uno de los pocos europeos que estaba convencido que la Tierra era redonda, por eso su idea viajar a las "Indias" (Asia) saliendo de Europa hacia el Oeste. Nunca imaginó que se toparía con tierras desconocidas y qué más tarde se comprobaría que era otro continente.
En ese sentido se propuso realizar un viaje que comprobaría lo que pensaba al respecto, es decir, a la redondez de la tierra y presentó su proyecto, primero al rey de Portugal quien no lo aceptó aconsejado por sus asesores, y luego lo presentó a los Reyes Católicos de España quienes también consultaron a expertos geógrafos, quienes igualmente les aconsejaron rechazarlo.
Sin embargo, los reyes y otros consejeros pensaron que, si se encontraba una ruta para obtener en Asia mercancías comerciables, se resolvería la crisis económica que había en España a causa de la toma de Constantinopla por los turcos, dada esa razón netamente económica, pues España necesitaba urgentemente nuevas rutas comerciales. Llegaron a un acuerdo con Colón ysse firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, un contrato donde Colón recibía el 10% de las riquezas, además de los títulos de Almirante y Virrey de las tierras que encontrara.
          Primer viaje del Almirante
Después de muchos estudios, negaciones, consultas con sabios, nuevos rechazos, finalmente los reyes acceden a auspiciar el viaje de Cristóbal Colón.
Cristóbal Colón partió del puerto de Palos de Moguer por distintas razones:
Por una parte, otros puertos tenían una intensa actividad por la expulsión de los judíos. Por otro lado, Colón se había encontrado allí con los más entusiastas propagandistas de su empresa: los hermanos Pinzón, eran una familia de armadores y marinos de gran prestigio en la zona de Palos y Moguer, ellos ayudaron a conseguir las naves del "descubrimiento" y gran parte de la tripulación, que era mayoritariamente andaluza.
Martín Alonso Pinzón: Era el hermano mayor y un líder natural. Fue quien convenció a la marinería local de que el viaje era posible, ya que nadie confiaba en "el extranjero" (Colón). Aportó dinero propio y fue el capitán de La Pinta. Su destreza como navegante fue fundamental para mantener el rumbo.
Vicente Yáñez Pinzón: El hermano menor y capitán de La Niña. Fue un apoyo incondicional y, tras los viajes de Colón, se convirtió en un gran explorador por cuenta propia, llegando a descubrir las costas del Brasil y el río Amazonas años después.
Francisco Martín Pinzón: Fue el maestro (segundo al mando) en la carabela La Pinta.
      ¿Por qué fueron tan importantes?
Cuando Colón llegó a Palos, los marineros tenían miedo de un océano desconocido lleno de "monstros". Los Pinzón, al poner sus barcos y sus propias vidas en juego, dieron la garantía moral y profesional necesaria para que la tripulación aceptara enrolarse.
Se armaron, pues, las tres naves, una Nao y dos carabelas: La Pinta (la más velera), capitaneada por Martín Alonso Pinzón, propiedad de Gómez Rascón y Cristóbal Quintero; La Niña, propiedad de Juan Niño, capitaneada por Vicente Yáñez Pinzón; y la Santa María, que comandaba el propio Cristóbal Colón Y era propiedad de Juan De La Cosa, que iba, además, como Maestre. Los tripulantes de las tres embarcaciones no pasaban de cien.
          La tripulación
Se ha especulado mucho sobre este tema, sin embargo, muchos historiadores coinciden que en este primer viaje, vinieron 70 andaluces y los demás eran vascos, gallegos y algunos extranjeros. Se anunciaba entre ellos un físico, un cirujano, un boticario, un platero, un sastre y un judío converso, que hacía las veces de intérprete de lenguas orientales. Eso de que el nuevo continente se llenó de delincuentes porque Colón no tenía suficiente tripulación, ahora está muy claro. Sólo vino en el primer viaje un hombre que había asesinado a otro hombre en una riña, y tres ex-presos absueltos, para un total de cuatro, ellos cumplían condena por ayudar a un amigo a fugarse de la prisión.
Las naves salieron el 3 de agosto de 1492 y el 12 de octubre, luego de una serie de falsos alertas de tierra a la vista, estaban arribando a una isla que Colón llamó San Salvador. Fue el primer contacto europeo con un punto de la futura América.
La expedición de Cristóbal Colón arribó en la mañanita del 12 de octubre de 1492 a la isla de Guahananí, sus impresionados habitantes les dieron agua y comida porque tenían sed y hambre. Colón pensó que había llegado a una isla asiática y consideró "indios" a sus habitantes, cuando en realidad estaba en una isla del mar caribe (aún no se llamara así) perteneciente al archipiélago hoy llamado Bahamas. Tomó posesión de la isla "San Salvador" (como él la llamó), en nombre de los reyes de España. Los oriundos le indicaron con señas que había otra isla más grande. Colón se llevó a varios de ellos para que sirvieran de guías y se enrumbaron hacia el sur.
Desembarcaron en otra isla que Colón llamó Juana (hoy Cuba) y tomó posesión de ella. Al cabo de un tiempo continuó el viaje.
EI 6 de diciembre llegó a otra isla llamada Haití por los aborígenes taínos que la habitaban; también tomó posesión de ella y la nombró La Española (en su diario escribió que le puso ese nombre al ver sembradíos tan hermosos como los de un lugar de España que él conocía). Allí, Cristóbal Colón ordenó la construcción del Fortín La Natividad.
Dejó encargados de dirigir el trabajo de los tainos a 39 compañeros suyos para concluir el Fortín de La Natividad que, entre otras cosas, debía tener un pozo para depositar el oro que obtuvieran. En enero de 1493 emprendió el viaje de regreso a España.
El Almirante llevó a los Reyes Católicos muestras de oro, de plantas y animales desconocidos en Europa y a un pequeño número no determinado de habitantes de aquella región (los que llamo "indios")
La noticia de la llegada de Colón y su llamado descubrimiento provocó una gran alegría y fue recibido por la Reina Isabel en su palacio.
         Segundo viaje del Almirante
Debido a lo acontecido en el primer viaje, la monarquía autorizó al Almirante para realizar un segundo viaje, que salió en septiembre de 1493 y regresó en abril de 1495. Esta vez fueron 17 naves con 1700 personas; la expedición pasó por Islas Vírgenes, Guadalupe, Borinquen (hoy Puerto Rico) y Jamaica.
En ninguna de estas islas se detuvo, tenía prisa por llegar a La Española donde tuvo la desagradable sorpresa de encontrarse con el fortín destruido y los 39 españoles muertos.
Un acto en respuesta a la recibida de sus invasores europeos; maltratos físicos al hacerlos trabajar en la construcción del fortín, el robo de su oro y el rapto de sus mujeres. Esto provocó que los taínos (de la etnia arawak) con ayuda de una comunidad vecina (de la etnia caribe), se unieran y rescataran a sus mujeres, recuperaran el oro que les habían robado, incendiaran el fuerte y mataran a los españoles.
En esta ocasión, Colón fundó una ciudad: La Isabela (hoy Santo Domingo, capital de la República Dominicana).
Durante el tiempo de estadía en ese territorio reconstruyeron 200 casas de madera y una iglesia, donde en enero de 1494 se ofició la primera misa en el “Nuevo Mundo" (como empezaron a llamar a nuestro continente), quedó poblada con gente que vino en ese viaje
      Tercer viaje del Almirante Cristóbal Colón. Descubrió al territorio que hoy se llama Venezuela
En esta nueva expedición de seis naves que, con fines colonizadores venían trabajadores artesanos de diferentes oficios, agricultores, también semillas y algunos burros, no se realizó ningún asentamiento. Al parecer Colón, sabiendo que los reyes dudaban de su experiencia como gobernante ya que no había podido obtener muchas riquezas, en el camino decidió enviar a La Española las tres naves donde viajaban los artesanos y él siguió con las otras tres hacia el Sur en busca de riquezas; pero el viento, que era el que  impulsaba las velas de las carabelas se opuso y los condujo hacia el norte, con las otras tres carabelas llamadas la Correo, la Castilla y la Vaqueña, pasaron por Boca de Dragos, entre la isla Trinidad y el delta del Orinoco; Testimonio extraído del diario de Cristóbal Colón…”Cuando yo llegué a esta punta del Arenal (Trinidad), allí se hace una boca grande de dos leguas de poniente a levante, la isla de la Trinidad con la Tierra de Gracia, y que para entrar dentro para pasar al septentrión, había unos hileros de corriente que atravesaban aquella boca y traían un rugir muy grande: surgí allí a la dicha punta del Arenal: y hallé que venía el agua del oriente hasta el poniente con tanta furia como hace Guadalquivir en tiempo de avenida [desbordamiento con deslizamiento de barro], y esto de continuo, noche y día, que creí que no podría volver atrás ni ir adelante: y en la noche ya muy tarde: oí un rugir terrible que venía de la parte del austro hacia la nao: y vi levantando la mar de poniente a levante, en manera de una loma tan alta como la nao: y encima de ella venía un hilero de corriente rugiendo con grande estrépito con aquella furia: que tengo el miedo en el cuerpo que no me trabucasen la nao cuando llegasen debajo de ella, y pasó y llegó hasta la boca, adonde allí se detuvo grande espacio. (Carta del Tercer Viaje, escrita después de sus descubrimientos del golfo de Paria)…”un poco más hacia el norte la expedición llegó a costas de Macuro (en el actual territorio del estado Sucre), sus habitantes se pusieron alerta, flechas y arcos en mano. Parece que Colón no desembarcó, pero envió algunos de sus hombres que en son de paz les mostraron boinas, espejos y otros objetos que les regalaron y recibieron de ellos granos de maíz y arepas. (“Los indigenas cumanagotos cultivan varios tipos de maíz, entre ellos uno llamado amapo, que da frutos a los 40 días. Su mazorca y sus granos son muy pequeños, por lo que lo comen asado antes de que se endurezca. Para hacer arepas, los cumanagotos empleaban un maíz tierno y fácil de moler, que ahumaban sobre el fogón para evitar que lo atacaran los gorgojos y, así, les duraba varios meses. Esta variedad, que será conocida como maíz cariaco por los españoles, era llamada arepa por los cumanagotos, palabra que, por extensión, designó también a las tortas de maíz”)
Siguieron hacia el norte, observaron la península de Paria; luego pasaron frente a las costas de las islas Coche, Margarita y Cubagua que poco tiempo después llamaron "islas de las perlas".
Cuando Colón llegó a La Isabela encontró tremendo problema: la población española estaba contra la
autoridad que había dejado a cargo de su hermano Bartolomé. Además, a los reyes les había llegado una
grave denuncia contra los hermanos Colón, por haber ocultado a la Corona la existencia de abundantes
perlas en aguas de Cubagua y Margarita.
El juez llega en el año 1500, envía a España a Bartolomé ya Cristóbal Colón encadenados. El Almirante pudo disculparse, pero se le prohibió volver a islas del Caribe.
       El último viaje del Almirante
Como Colón insistía en que las islas visitadas por él eran la puerta de Asia, la monarquía le encomendó
un cuarto viaje, pero sin permiso para pisar territorio de La Española. Desde la nave solo vio las costas desde Panamá hasta Honduras. Regresó a España sin buenas noticias y enfermo.
 
         Detalles importantes
Colón llamó Trinidad a la isla, porque vio en ella tres montañas y quiso honrar a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
 
   Las Carabelas
Antes de estos viajes, los barcos europeos eran pesados y lentos, diseñados para no alejarse mucho de la costa. Las carabelas fueron una revolución técnica.
    El diseño: Eran barcos ligeros, de casco alto y muy resistentes. Su gran ventaja era la combinación de velas. Usaban velas cuadradas para la velocidad (cuando el viento soplaba a favor) y velas latinas  (triangulares), que les permitían navegar "de bolina", es decir, avanzar incluso con el viento en contra.
   La Pinta y La Niña: Eran las carabelas propiamente dichas. Eran rápidas y maniobrables, ideales para la exploración de costas desconocidas. La Pinta era famosa por ser "la más velera" (la más rápida).
  La Santa María: En realidad no era una carabela, sino una nao. Era más grande, pesada y lenta, con
mayor capacidad de carga. Fue la que encalló en el primer viaje, y con sus maderas se construyó el Fortín La Natividad.
     Vida a bordo: El espacio era minúsculo. Los marineros dormían en cubierta o donde podían (las hamacas se conocieron después, gracias a los indígenas). La higiene era casi inexistente y la dieta se basaba en bizcocho (pan duro), vino, aceite y carne salada.
 
     BIBLIOGRAFÍA
Bartoli Humberto y Siso Martínez J.M.  (1989) Historia de mi Patria, Caracas, Editorial Yocoima.
Bracho Arcila América, Ortega David y otros (2013) Historia e Venezuela y nuestra América, Ciencias Sociales 1er. año, segunda edición, Colección Bicentenario
Diccionario Historia de Venezuela. Caracas. Ediciones de la Fundación Polar, 2000.
Romero Martínez Vinicio (2010) Historia de Venezuela 7, Caracas, Editorial Actualidades

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