Los viajes
de descubrimiento de Cristóbal Colón
En ese sentido se propuso realizar un viaje que comprobaría lo que
pensaba al respecto, es decir, a la redondez de la tierra y presentó su
proyecto, primero al rey de Portugal quien no lo aceptó aconsejado por sus
asesores, y luego lo presentó a los Reyes Católicos de España quienes también
consultaron a expertos geógrafos, quienes igualmente les aconsejaron
rechazarlo.
Sin embargo, los reyes y otros consejeros pensaron que, si se
encontraba una ruta para obtener en Asia mercancías comerciables, se resolvería
la crisis económica que había en España a causa de la toma de Constantinopla
por los turcos, dada esa razón netamente económica, pues España necesitaba
urgentemente nuevas rutas comerciales. Llegaron a un acuerdo con Colón ysse
firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, un contrato donde Colón recibía el 10%
de las riquezas, además de los títulos de Almirante y Virrey de las tierras que
encontrara.
Primer
viaje del Almirante
Después de muchos estudios, negaciones, consultas con sabios,
nuevos rechazos, finalmente los reyes acceden a auspiciar el viaje de Cristóbal
Colón.
Cristóbal Colón partió del puerto de Palos de Moguer por distintas
razones:
Por una parte, otros puertos tenían una intensa actividad por la
expulsión de los judíos. Por otro lado, Colón se había encontrado allí con los más
entusiastas propagandistas de su empresa: los hermanos Pinzón, eran una familia
de armadores y marinos de gran prestigio en la zona de Palos y Moguer, ellos
ayudaron a conseguir las naves del "descubrimiento" y gran parte de
la tripulación, que era mayoritariamente andaluza.
Martín
Alonso Pinzón: Era el hermano mayor y un líder natural. Fue quien convenció a la
marinería local de que el viaje era posible, ya que nadie confiaba en "el
extranjero" (Colón). Aportó dinero propio y fue el capitán de La Pinta. Su
destreza como navegante fue fundamental para mantener el rumbo.
Vicente
Yáñez Pinzón: El hermano menor y capitán de La Niña. Fue un apoyo incondicional
y, tras los viajes de Colón, se convirtió en un gran explorador por cuenta
propia, llegando a descubrir las costas del Brasil y el río Amazonas años
después.
Francisco
Martín Pinzón: Fue el maestro (segundo al mando) en la carabela La Pinta.
¿Por qué fueron tan importantes?
Cuando Colón llegó a Palos, los marineros tenían miedo de un
océano desconocido lleno de "monstros". Los Pinzón, al poner sus
barcos y sus propias vidas en juego, dieron la garantía moral y profesional
necesaria para que la tripulación aceptara enrolarse.
Se armaron, pues, las tres naves, una Nao y dos carabelas: La
Pinta (la más velera), capitaneada por Martín Alonso Pinzón, propiedad de Gómez
Rascón y Cristóbal Quintero; La Niña, propiedad de Juan Niño, capitaneada por
Vicente Yáñez Pinzón; y la Santa María, que comandaba el propio Cristóbal Colón
Y era propiedad de Juan De La Cosa, que iba, además, como Maestre. Los tripulantes
de las tres embarcaciones no pasaban de cien.
La tripulación
Se ha especulado mucho sobre este tema, sin embargo, muchos
historiadores coinciden que en este primer viaje, vinieron 70 andaluces y los
demás eran vascos, gallegos y algunos extranjeros. Se anunciaba entre ellos un físico,
un cirujano, un boticario, un platero, un sastre y un judío converso, que hacía
las veces de intérprete de lenguas orientales. Eso de que el nuevo continente se
llenó de delincuentes porque Colón no tenía suficiente tripulación, ahora está
muy claro. Sólo vino en el primer viaje un hombre que había asesinado a otro
hombre en una riña, y tres ex-presos absueltos, para un total de cuatro, ellos cumplían
condena por ayudar a un amigo a fugarse de la prisión.
Las naves salieron el 3 de agosto de 1492 y el 12 de octubre,
luego de una serie de falsos alertas de tierra a la vista, estaban arribando a
una isla que Colón llamó San Salvador. Fue el primer contacto europeo con un punto
de la futura América.
La expedición de Cristóbal Colón arribó en la mañanita del 12 de
octubre de 1492 a la isla de Guahananí, sus impresionados habitantes les dieron
agua y comida porque tenían sed y hambre. Colón pensó que había llegado a una
isla asiática y consideró "indios" a sus habitantes, cuando en realidad
estaba en una isla del mar caribe (aún no se llamara así) perteneciente al archipiélago
hoy llamado Bahamas. Tomó posesión de la isla "San Salvador" (como él la
llamó), en nombre de los reyes de España. Los oriundos le indicaron con señas que había otra isla más
grande. Colón se llevó a varios de ellos para que sirvieran de guías y se
enrumbaron hacia el sur.
Desembarcaron en otra isla que Colón llamó Juana (hoy Cuba) y tomó
posesión de ella. Al cabo de un tiempo continuó el viaje.
EI 6 de diciembre llegó a otra isla llamada Haití por los aborígenes
taínos que la habitaban; también tomó posesión de ella y la nombró La Española
(en su diario escribió que le puso ese nombre al ver sembradíos tan hermosos como
los de un lugar de España que él conocía). Allí, Cristóbal Colón ordenó la
construcción del Fortín La Natividad.
Dejó encargados de dirigir el trabajo de los tainos a 39
compañeros suyos para concluir el Fortín de La Natividad que, entre otras
cosas, debía tener un pozo para depositar el oro que obtuvieran. En enero de
1493 emprendió el viaje de regreso a España.
El Almirante llevó a los Reyes Católicos muestras de oro, de
plantas y animales desconocidos en Europa y a un pequeño número no determinado
de habitantes de aquella región (los que llamo "indios")
La noticia de la llegada de Colón y su llamado descubrimiento provocó
una gran alegría y fue recibido por la Reina Isabel en su palacio.
Segundo viaje del Almirante
Debido a lo acontecido en el primer viaje, la monarquía autorizó
al Almirante para realizar un segundo viaje, que salió en septiembre de 1493 y
regresó en abril de 1495. Esta vez fueron 17 naves con 1700 personas; la
expedición pasó por Islas Vírgenes, Guadalupe, Borinquen (hoy Puerto Rico) y
Jamaica.
En ninguna de estas islas se detuvo, tenía prisa por llegar a La
Española donde tuvo la desagradable sorpresa de encontrarse con el fortín
destruido y los 39 españoles muertos.
Un acto en respuesta a la recibida de sus invasores europeos; maltratos
físicos al hacerlos trabajar en la construcción del fortín, el robo de su oro y
el rapto de sus mujeres. Esto provocó que los taínos (de la etnia arawak) con ayuda
de una comunidad vecina (de la etnia caribe), se unieran y rescataran a sus
mujeres, recuperaran el oro que les habían robado, incendiaran el fuerte y
mataran a los españoles.
En esta ocasión, Colón fundó una ciudad: La Isabela (hoy Santo
Domingo, capital de la República Dominicana).
Durante el tiempo de estadía en ese territorio reconstruyeron 200
casas de madera y una iglesia, donde en enero de 1494 se ofició la primera misa
en el “Nuevo Mundo" (como empezaron a llamar a nuestro continente), quedó
poblada con gente que vino en ese viaje
Tercer viaje del Almirante Cristóbal Colón.
Descubrió al territorio que hoy se llama Venezuela
En esta nueva expedición de seis naves que, con fines colonizadores
venían trabajadores artesanos de diferentes oficios, agricultores, también
semillas y algunos burros, no se realizó ningún asentamiento. Al parecer Colón,
sabiendo que los reyes dudaban de su experiencia como gobernante ya que no
había podido obtener muchas riquezas, en el camino decidió enviar a La Española
las tres naves donde viajaban los artesanos y él siguió con las otras tres
hacia el Sur en busca de riquezas; pero el viento, que era el que impulsaba las velas de las carabelas se opuso y
los condujo hacia el norte, con las otras tres carabelas llamadas la Correo, la
Castilla y la Vaqueña, pasaron por Boca de Dragos, entre la isla Trinidad y el
delta del Orinoco; Testimonio extraído del diario de Cristóbal Colón…”Cuando yo llegué a esta punta del Arenal
(Trinidad), allí se hace una boca grande de dos leguas de poniente a levante,
la isla de la Trinidad con la Tierra de Gracia, y que para entrar dentro para
pasar al septentrión, había unos hileros de corriente que atravesaban aquella
boca y traían un rugir muy grande: surgí allí a la dicha punta del Arenal: y
hallé que venía el agua del oriente hasta el poniente con tanta furia como hace
Guadalquivir en tiempo de avenida [desbordamiento con deslizamiento de barro],
y esto de continuo, noche y día, que creí que no podría volver atrás ni ir
adelante: y en la noche ya muy tarde: oí un rugir terrible que venía de la
parte del austro hacia la nao: y vi levantando la mar de poniente a levante, en
manera de una loma tan alta como la nao: y encima de ella venía un hilero de
corriente rugiendo con grande estrépito con aquella furia: que tengo el miedo
en el cuerpo que no me trabucasen la nao cuando llegasen debajo de ella, y pasó
y llegó hasta la boca, adonde allí se detuvo grande espacio. (Carta del Tercer
Viaje, escrita después de sus descubrimientos del golfo de Paria)…”un poco
más hacia el norte la expedición llegó a costas de Macuro (en el actual territorio
del estado Sucre), sus habitantes se pusieron alerta, flechas y arcos en mano.
Parece que Colón no desembarcó, pero envió algunos de sus hombres que en son de
paz les mostraron boinas, espejos y otros objetos que les regalaron y
recibieron de ellos granos de maíz y arepas. (“Los indigenas cumanagotos
cultivan varios tipos de maíz, entre ellos uno llamado amapo, que da frutos a
los 40 días. Su mazorca y sus granos son muy pequeños, por lo que lo comen
asado antes de que se endurezca. Para hacer arepas, los cumanagotos empleaban
un maíz tierno y fácil de moler, que ahumaban sobre el fogón para evitar que lo
atacaran los gorgojos y, así, les duraba varios meses. Esta variedad, que será
conocida como maíz cariaco por los españoles, era llamada arepa por los
cumanagotos, palabra que, por extensión, designó también a las tortas de maíz”)
Siguieron hacia el norte, observaron la península de Paria; luego
pasaron frente a las costas de las islas Coche, Margarita y Cubagua que poco
tiempo después llamaron "islas de las perlas".
Cuando Colón llegó a La Isabela encontró tremendo problema: la
población española estaba contra la
autoridad que había dejado a cargo de su hermano Bartolomé.
Además, a los reyes les había llegado una
grave denuncia contra los hermanos Colón, por haber ocultado a la
Corona la existencia de abundantes
perlas en aguas de Cubagua y Margarita.
El juez llega en el año 1500, envía a España a Bartolomé ya Cristóbal
Colón encadenados. El Almirante pudo disculparse, pero se le prohibió volver a
islas del Caribe.
El último viaje del Almirante
Como Colón insistía en que las islas visitadas por él eran la
puerta de Asia, la monarquía le encomendó
un cuarto viaje, pero sin permiso para pisar territorio de La
Española. Desde la nave solo vio las costas desde Panamá hasta Honduras.
Regresó a España sin buenas noticias y enfermo.
Detalles importantes
Colón llamó Trinidad a la isla, porque vio en ella tres montañas y
quiso honrar a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Las Carabelas
Antes de estos viajes, los barcos europeos eran pesados y lentos, diseñados
para no alejarse mucho de la costa. Las carabelas fueron una revolución
técnica.
El diseño: Eran barcos ligeros,
de casco alto y muy resistentes. Su gran ventaja era la combinación de velas.
Usaban velas cuadradas para la velocidad (cuando el viento soplaba a
favor) y velas latinas (triangulares),
que les permitían navegar "de bolina", es decir, avanzar incluso con
el viento en contra.
La Pinta y La Niña: Eran las carabelas
propiamente dichas. Eran rápidas y maniobrables, ideales para la exploración de
costas desconocidas. La Pinta era famosa por ser "la más velera" (la
más rápida).
La Santa María: En realidad no era
una carabela, sino una nao. Era más grande, pesada y lenta, con
mayor capacidad de carga. Fue la que encalló
en el primer viaje, y con sus maderas se construyó el Fortín La Natividad.
Vida a bordo: El espacio era minúsculo. Los marineros dormían en cubierta o donde podían
(las hamacas se conocieron después, gracias a los indígenas). La higiene era
casi inexistente y la dieta se basaba en bizcocho (pan duro), vino, aceite y
carne salada.
BIBLIOGRAFÍA
Bartoli Humberto y Siso Martínez J.M. (1989) Historia de mi Patria, Caracas,
Editorial Yocoima.
Bracho Arcila América, Ortega David y otros (2013) Historia e
Venezuela y nuestra América, Ciencias Sociales 1er. año, segunda edición,
Colección Bicentenario
Diccionario Historia de Venezuela. Caracas. Ediciones de la
Fundación Polar, 2000.
Romero Martínez Vinicio (2010) Historia de Venezuela 7, Caracas,
Editorial Actualidades